Tengo mis momentos malos, y mis momentos buenos. Y tambien tengo mis manías, como todos. Mi manía por sonreirle al mundo, mi manía por los ojos. Mis ganas de vivir, mi amor por las miradas. Mi manía por escuchar todos los corazones que puedo, mi manía de volverme adicta a las caricias. Mi tendencia a pasar la mano por tu espalda. Mi preferencia por los claveles rojos, mi amor por el chocolate. Mi intento de endulzar la mirada, los momentos. De echarle azucar a la vida.
Porque tengo muchos momentos malos. Pero siempre busco los buenos. Siempre busco la manera de darle color a las tardes grises de los demás, porque nadie tiene que pasar lo que yo he tenido que pasar. Nadie se merece sufrir de ninguna de las maneras. Por eso ten por seguro que, por cada lágrima que vea salir de tus ojos, yo sacaré dos sonrisas.
Y si no lo consigo, ese día habré fracasado.
Por eso no te dejaré llorar.

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