En la vida siempre tenemos que tomar decisiones. Unas son tan fáciles como elegir entre donuts o magdalenas para desayunar, o la ropa que quieres llevar. Otras son tan complicadas que pueden llevarte a la otra esquina del mundo. Hay decisiones que no se pueden tomar por uno mismo, y otras en que no puedes contar con nadie más.
La vida esta compuesta de decisiones. Mas leves, mas importantes, pero decisiones al fin y al cabo. Es nuestra manera de decidir a donde ir, que hacer, y con quien compartirlo. Y a mi no se me dan bien.
Odio tomar decisiones, no me gusta saber que mi vida depende de lo que yo elija. No me gusta debatirme entre pocas opciones.
Ademas, yo siempre estuve afiliada a tomar todas las malas decisiones.