lunes, 31 de enero de 2011

Soy una niña. Digan lo que digan, esperen lo que esperen, yo sigo siendo una niña. No pequeña, pero una niña. Aún me gusta bailar bajo la lluvia, mojarme el pelo y dejar que se enrede. Aún me gusta bajar las escaleras de dos en dos y subirlas de una en una [Tengo límites]. Aun me gusta pensar en cuentos de princesas y príncipes. Aún me gusta montarme películas en mi mente, y desear que se hagan realidad. Aun me gusta disfrutar las pequeñas cosas que me da la vida, y de las que no, también. Aún me gusta ir a clase con bolígrafos nuevos, y sigo cansándome el primer día. Aún me gusta visitar a mi familia los domingos, y ver a mis amigos los sábados. Aún me gusta pensar en cosas imposibles, como volar, caminar sobre el agua, el amor verdadero o ganar la lotería. Aún me gusta pensar un futuro en el que soy rica y puedo tener lo que quiera cuando quiera. Aún me gusta jugar a ser actriz en mis ratos libres, y vivir una historia de amor imposible. Aún me gusta pensar que las hadas y los unicornios existen, aunque puede que eso sea porque soy una fantasiosa.Aún me gusta reír hasta que me duela el estómago. Aún me gusta acordarme de mis sueños al despertar. Aún me gusta colorear con pinturas de colores. Aún me gusta vivir la vida como la vive una niña. Porque, al fin y al cabo, sigo siendo una niña.

martes, 25 de enero de 2011

Aprende a bailar bajo la lluvia.

La real academia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder. Y define improbable como algo inverosímil que no se basa en una razón prudente. Puesta a escoger, a mi me gusta más la improbabilidad, que la imposibilidad, como a todo el mundo supongo. La improbabilidad duele menos, y deja un resquicio a la esperanza. 

Que David ganara a Goliat era improbable, pero sucedió. Un afroamericano habitando en la casa blanca era improbable, pero sucedió.
El amor, las relaciones, los sentimientos, no se basan en una razón prudente, por eso no me gusta hablar de amores imposibles, si no de amores improbables.
Porque lo improbable es, por definición, probable, lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar.
Y mientras alla una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo.

lunes, 24 de enero de 2011


¿Qué ocurre cuando una persona te cuenta que a soñado contigo el mismo día que tu has soñado con ella?
Quizás no deba considerarse un sueño, porque ha existido más allá de los límites de nuestra cabeza, ha rozado casi la realidad, desdibujándose un poco antes de que abrieramos los ojos.
No sé, a veces no me atrevo a decirle a alguien que he soñado con él o ella, pero quizás se esté callando lo mismo y haya sido el travieso comité de los sueños siameses el que en el momento de perder la noción de la razón, y a través de un estudio molecular de nuestros deseos, a sintonizado a la vez, un mismo sueño...para dos personas que tímidamente sueñan, lo que no se atreven a confesar .

domingo, 23 de enero de 2011

Pídele un deseo a la luna.


La luna brillaba llena y plena, como desearían muchos en sus vidas, tanto, que tan solo algún osado astro lejos de ella compartía su escenario. Más abajo, en otra parte del universo, una inmensidad de corazones rodeaban la tierra, cada uno latía al ritmo de sus circunstancias, el que nos ocupa lo hacía generosamente, creyéndose inagotable e infinito, característica común en las personas jóvenes, como así era en este caso.
Estaba enamorada, o al menos así lo creía ella, al fin y al cabo, que es el amor. En cierta ocasión escuchó, que cuando no sabes muy bien lo que sientes por alguien que te gusta, eso, es que es amor, sentía pasar los días lentamente estando lejos de el, y en los demás, el tiempo siempre era insuficiente, tan solo importaba la intensidad de las caricias, de los interminables abrazos y besos, que siempre son pocos a juicio del enamorado, esas cómplices miradas cargadas de pasión y deseo, capaces de trasmitir tanto sentimiento, entonces, las manecillas del reloj se antojaban indiferentes y enmudecidas.
Se sentía feliz, a sabiendas de no comprender en su totalidad el significado, tantas veces en entredicho, de esa palabra “Felicidad” cuantas personas dedicaron la vida a su búsqueda, o incluso mataron a otras en su nombre, para intentar poseerla, o no dejarla escapar. Ella la había encontrado, así, sin mas, o al menos trataba de convencerse así misma de que así era, pensaba simplemente que debía ser el equilibrio entre lo que se tiene y lo que se desea, y de ambas cosas rebosaba, se sentía sublime y todopoderosa, incluso la muerte dejaba de tener importancia, ya no le causaba temor, todo estaba hecho, no necesitaba nada mas, había estado con el, estaba impregnada de su aroma, aun lo sentía dentro de si.
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Empezó a sonar una canción preciosa, romántica, una de las que mas le gustaban a ella, todo era perfecto, siempre se definió a si misma como una romántica, pensando en esto, sintió algo extraño, esa música, delibero un instante, su semblante delataba dudas, quien pudo poner esa canción en ese momento, estaban los dos solos y en la cama, su rostro se torció en otro gesto, acababa de escuchar una voz, era de otra mujer, un momento, se dijo sorprendida, es la voz de mi madre, al tiempo que comenzaba a sonar otra melodía en su canal de radio favorito, el radio despertador, se decía a si misma, al tiempo de abrir los ojos seguida de una sutil sonrisa, mientras escuchaba una vez mas decir a su madre: Vamos hija, levántate ya, que si no llegaras tarde…

sábado, 22 de enero de 2011

 Cada gesto, cada pequeña decisión que tomamos deja huellas. A veces es fácil seguirlas, pero, a menudo, son demasiadas y crean confusión. Entonces, puede que haya que volver a empezar desde el principio, con el corazón abierto a lo inesperado. Cuando menos imaginas, ocurren las cosas más increíbles, y no puedes dejar de preguntarte si es realidad...O sólo un sueño