lunes, 31 de enero de 2011

Soy una niña. Digan lo que digan, esperen lo que esperen, yo sigo siendo una niña. No pequeña, pero una niña. Aún me gusta bailar bajo la lluvia, mojarme el pelo y dejar que se enrede. Aún me gusta bajar las escaleras de dos en dos y subirlas de una en una [Tengo límites]. Aun me gusta pensar en cuentos de princesas y príncipes. Aún me gusta montarme películas en mi mente, y desear que se hagan realidad. Aun me gusta disfrutar las pequeñas cosas que me da la vida, y de las que no, también. Aún me gusta ir a clase con bolígrafos nuevos, y sigo cansándome el primer día. Aún me gusta visitar a mi familia los domingos, y ver a mis amigos los sábados. Aún me gusta pensar en cosas imposibles, como volar, caminar sobre el agua, el amor verdadero o ganar la lotería. Aún me gusta pensar un futuro en el que soy rica y puedo tener lo que quiera cuando quiera. Aún me gusta jugar a ser actriz en mis ratos libres, y vivir una historia de amor imposible. Aún me gusta pensar que las hadas y los unicornios existen, aunque puede que eso sea porque soy una fantasiosa.Aún me gusta reír hasta que me duela el estómago. Aún me gusta acordarme de mis sueños al despertar. Aún me gusta colorear con pinturas de colores. Aún me gusta vivir la vida como la vive una niña. Porque, al fin y al cabo, sigo siendo una niña.

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