domingo, 28 de diciembre de 2014

Nunca digas Nunca porque Siempre se arrepiente.

Érase una vez, la historia de un niño y una niña. El niño, se llamaba Siempre, y era una persona soñadora, aventurera, que creía que todo lo que veía no era todo lo que había en realidad, y que había algún lugar donde las leyendas cobraban sentido.
Por contra, estaba Nunca. Nunca era una persona pesimista, una persona realista, una persona que solo se fiaba de aquello que podía comprobar y constatar con sus propios ojos, y que no se creía ni historias ni cuentos.
Entonces, llegó un día en que siempre se acercó a nunca, y le dijo que su mayor sueño en la vida era viajar y llegar hasta el Sol. Ella dijo ''no podrás, si saltas te vas a caer, o lo que es peor, si llegas te vas a quemar''. Supongo que ella lo que intentaba era ser la cuerda de globo de los pájaros que tenía en la cabeza Siempre. Pero tal era el peso de sus sueños, y tantos pájaros tenía en la cabeza, que llegó un día en que todos a la vez emprendieron el vuelo y Siempre se perdió en mitad del cielo.
Hay quien dice que llegó, otros que se cayó, incluso hay quien dice que cumplió su sueño, pero de todo esto que pasó, Nunca nunca lo supo porque echó raíces en el suelo.
Y es que, si siempre te dices nunca, nunca, será siempre.

Persigue musas

Me apetecía escribir. Iba a escribir un cuento que escuché no hace mucho. Iba a dar un entendimiento personal a ese cuento. Iba a hacer, quizás, una entrada de éxito, o no. Iba a escribir algo que llevaba sintiendo un tiempo.
Pero acabo de leer algo, acabo de sentir como me desgarraba por dentro. Porque cuando algo acaba, piensas que nunca nada avanzará si tu no avanzas. Piensas que todo se estanca si tu te estancas, y esperas a que todo vuelva, y cuando te das cuenta de que no va a volver, que está siguiendo adelante que la que se retrasa eres tú sola, es cuando todo tu mundo se desmorona.
Espero encontrar las piezas que me faltan para seguir avanzando, espero tener la fuerza y la perseverancia de no volver a estancarme en tu sonrisa. Y espero que tú tengas la decencia y la consideración de guardarte a tu musa y de no volver a cruzar miradas conmigo.
Pocas cosas duelen. Pero pasar página cuando ya se han olvidado de que existes es una de las peores.