viernes, 7 de diciembre de 2012

A veces me pregunto como seria el mundo si fuera diferente. Por ejemplo; la navidad. Decidimos por convención, por tradición, poner un abeto con ciertas bolas de colores y un belén representando el nacimiento del supuesto niño Jesús. Decidimos que sería un tiempo de familia, de regalos, de ilusión. Pero, ¿Y si hubieramos decidido otra cosa? ¿Y si hubieramos decidido que era un tiempo para viajar? ¿O simplemente quedarse en casa y reflexionar?
¿Y si no hubiera navidad?
Al igual que a la navidad le doy vueltas a mi vida. Me pregunto que habría pasado si hubiera tomado decisiones diferentes. Si no hubiera hecho lo que me pedía el corazón en ese momento. Si hubiera decidido llorar en vez de reír. Reír en vez de gritar.
Y siempre llego a las mismas conclusiones: Siempre sería lo mismo. Al igual que la navidad, la vida son regalos, ilusiones, esperanzas. No soy de las que creen en el destino, pero si creo que si algo tiene que ser, será, y encontrará los medios para ello. Siempre luché por lo que quise, pero hay veces que son causas perdidas. Y mi vida, al igual que la navidad, por fin se llena de ilusiones, de ganas, de regalos, de detalles minusculos pero importantes.
Por fin tiene color.
Por fin puedo decir, sin temor a equivocarme, que soy completamente FELIZ.

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