lunes, 25 de marzo de 2013

Tan tú


Me dijiste que ibas a llamar y no llamaste. Luego nos vimos forzosamente y fuiste risueño, divertido... Así que para qué iba a molestarme en molestarme precisamente, si tú no haces esas cosas con "mala intención".
Siempre dices que "tenemos que vernos". ¿Vernos cuándo? Siempre se queda en palabras nada más. Pero claro, puede que tu forma de comunicarse sea hacer justo lo contrario de lo que dices que vas a hacer. Es decir, si dices que me vas a llamar, es porque no piensas llamarme, o si crees que deberíamos quedar y vernos, es porque eso no te apetece en absoluto.
Pues si todo lo que dices lo tengo que interpretar al revés, nuestras conversaciones me van a dar muchos quebraderos de cabeza. Me pasó en una pregunta de un exámen, que negaba una negación o algo así. Negativo, negativo... ¿es igual a positivo o en qué queda? Uf, soy un desastre con las matemáticas. Te confieso que no sé multiplicar, así, sin más. Por suerte, no creo que haya nadie como tú, con lo que no tengo que molestarme en hacer la operación de multiplicarte por muchos, aunque sumarte también podría, pero te repito que no es necesario, que no. Eres único, no sé si otra palabra para ti sería la de contradictorio, yo creía que contradictorias éramos la mujeres, pero bueno, si eres único y eres contradictorio, entonces no eres más que la excepción que confirma la regla.
Ciertamente me vuelves loca. No de pasión o algo así. Me refiero a que contigo no tengo ni idea de a qué atenerme. Lo que también es cierto es que jamás me aburro. Contigo digo. No es que yo no me aburra muchísimas veces, sola en compañía de otras personas con las que sí sé a qué atenerme. Pero no es del todo bueno que seas así, porque si cualquier otra persona me hiciera lo que tú haces, yo me sentiría disgustada con esa persona. Pero con tu sonrisa jovial y tus pelos revueltos, alejas toda posibilidad de disgustarse. No sé muy bien que tienen que ver los pelos, pero debe ser una contribución a la imagen que das de: "nada tiene importancia" y "todo es divertido e informal".
Más de una vez te habría mandado al cuerno con tantas incongruencias, pero entonces me cuentas algo nuevo, fresco y que siempre me interesa, con un gesto alegre altamente contagioso y me olvido de todo.
-¡Te veré mañana! - me dices.
Y yo me voy contenta como unas pascuas y, a decir verdad, me creo eso de que me veras mañana.

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