-No es que no te quiera. Es que no puedo más. Me gustaría saber si todo fue una gran mentira o de verdad me quisiste. Si todos y cada uno de los besos que me diste fueron de verdad o solamente jugabas a tu juego favorito. Me gustaria saber si cada vez que me das ilusiones lo haces porque me quieres, porque de verdad tienes dudas o simplemente para reternerme a tu lado. Deberias saber que yo no soy el segundo plato de nadie, Luther, y mucho menos el tuyo. Me has tenido engañada demasiado tiempo, me he creido todo pero no iba a estar ciega eternamente y eso tu lo sabías. Si no querías que desapareciera no me habrías hecho todo esto. No puedo seguir en una situación en la que se que voy a salir mal parada haga lo que haga. Te voy a echar de menos y lo sabes. Me va a doler pero creeme, es mucho peor estar a tu lado-.
Él la vio alejarse. No sabía si seguirla o simplemente quedarse quieto. Rememoró todas las tardes, rememoró todos sus recuerdos con esa chica que ahora se alejaba pasito a pasito de él. La había perdido para siempre. Cómo le explicaba todo si tampoco iba a escucharle.
O igual si.
No hay comentarios:
Publicar un comentario