Se detuvo cuando vio una sombra al fondo, apoyada contra un árbol, y supo que había llegado a su destino. Avanzó un poco más, hasta quedar a unos pocos metros de él. Los dos se miraron.
Él había metido las manos en los bolsillos de su cazadora negra, y la esperaba con la espalda recostada contra el tronco del árbol, en actitud relajada. No llevaba la espada. Si no fuera por aquel extraño halo de misterio que lo envolvía, habría parecido un muchacho normal, como tantos otros.
Pero no lo era.
-¿De qué quieres hablar?
La respuesta le confundió, sin embargo:
-De ti.
Los ojos azules de Kirtash se clavaron en los suyos, y Victoria se estremeció.
-No lo entiendo- Murmuró- ¿Qué quieres de mí?
-No estoy seguro-Confesó él-. Tal vez entenderte, tal vez conocerte. Tal vez...no volver a verte. Estoy tratando de averiguarlo.
-Pêro, ¿Por qué...?-Sintió que no encontraba las palabras adecuadas; llevaba años temiendo a aquel chico, temblando ante la sola mención de su nombre, y allí estaban los dos, hablando como si nada hubiera sucedido; era demasiado surrealista-. ¿Por qué te tomas tantas molestias? ¿Por qué soy tan importante para tí?
Él ladeó la cabeza, la miró, pero no dijo nada.
-Contéstame, por favor. No entiendo nada. Estoy confusa. A veces pienso que...debería matarte. Pero otras veces..
-Acércate-Dijo con suavidad.
Ella lo hizo. Había algo en su mirada que la atraía como un imán.
Kirtash alzó una mano y le acarició la mejilla. Ella cerró los ojos, y se dejó lleva por la sensación.
-Sabes que estamos en guerra-Dijo él entonces.
Victoria abrió los ojos, devuelta bruscamente a la realidad.
-Pero no es mi guerra.
-Eso es lo que piensas y, sin embargo, has estado estos dos años entrenándote para matarme-observó él.
Ella meditó su respuesta.
-Para defenderme-corrigió entonces- Porque tú querías matarme, aunque yo nunca he sabido por qué.
[...]
Quiso volverse para marcharse, para salir huyendo, pero Kirtash la retuvo suhjetándola por el brazo.
-Voy a matar a tus amigos-le aseguró, mirándola a los ojos- Sabes que lo haré, tarde o temprano. ¿Por qué has acudido a mi llamada?
-Porque me has hipnotizado.
-Sabes que no es verdad. Tu mente es solo tuya, y tus sentimientos tambien lo son. No te he manipulado...aunque podría haberlo hecho. Pero no es así como quiero que sucedan las cosas. Has venido por voluntad propia.
-Sueltame. Sueltame o..
-¿O qué?
Kirtash sacó un puñal de uno del os bolsillos interiores de la cazadora, y Victoria retrocedió, maldiciéndose a si misma por haber acudido sin un arma con la que defenderse.
Pero lo que hizo Kirtash a continuación le sorprendió. Tiró de ella hasta dejarla muy cerca de él, le puso el puñal en la mano y lo colocó sobre su propio cuello.
-Voy a matar a tus amigos- repitió - Porque he de hacerlo, ellos son renegados y es mi cometido. Pero ahora tú tienes la oportunidad de matarme a mí. No es tan difícil, no me defenderé.
Victoria parpadeó, perpleja.
-No...no lo entiendo.
Pero seguía blandiendo el puñal, seguía sosteniéndolo sobre la garganta de Kirtash, podía degollarlo, podía bajarlo un poco más y clavñarselo en el corazón...con solo mover la mano, y salvaría muchas vidas.
Oprimió con fuerza el mango del puñal. Un fino hilo de sangre recorrió el cuello de Kirtash, pero él no pareció inmutarse. Victoria gritó y apretó la daga con más fuerza, pero, por alguna razón, el objeto resbaló entre sus dedos y cayó al suelo. Victoria quiso golpear al joven con los puños, pero él la sujetó por las muñecas. Odiándose a sí misma por ser tan débil, Victoria dejó caer la cabeza para que sus cabellos ocultaran su rostro, y las lágrimas que empañaban sus ojos.
-¿Por qué no puedo matarte?-Preguntó, angustiada.
Él le hizo alzar la cabeza para mirarla a las ojos.
-Yo iba a hacerte la misma pregunta-Dijo en voz baja.
Y se inclinó hacia ella y la besó con suavidad.
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