Me dio un último beso. Las despedidas siempre supieron amargas. Pero el volvería, eso había dicho. Sentí sus labios rozar los míos, con suavidad, con cariño, tiernos. Me encantaban sus besos. Su sabor. Lo voy a echar de menos. Nuestros labios se separan pero hundo mi cabeza en su cuello. No soporto que me vea llorar.
Pero el se va, y posiblemente nunca vuelva. Hay promesas que no se pueden cumplir. Hay cosas imposibles, incluso para un ser tan especial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario