Otra vez llegó Octubre, un mes una vez lleno de abrazos, de besos, de palabras que se esfumaron con el humo de nuestros dos cigarrillos. No vale la pena engañarme a mi misma, es verdad que echo de menos todo lo que vivi, pero el pasado es eso, algo que ya no esta, que ya pasó. Pero es verdad que el tiempo no cura nada, simplemente es dejarlo pasar, para que vuelva a nuestras cabezas una y otra vez más.
No sé ni por qué me molesto en escribir esto, igual sólo necesito sacarlo de alguna manera y de la única forma en la que se que no seré juzgada. Aunque de nada sirvan las palabras aqui escritas al menos yo sentiré que el agujero que siento en el estómago no es por nada.
Siempre he recordado de más y he dejado que me haga demasiado daño lo que no debe. ¿Y por qué no olvidas? te preguntarás. Porque a mi las cosas que me marcan me marcan para siempre, responderé. Porque cuando yo digo que algo es para siempre me sigue importando el tramo de tiempo que yo he prometido. Dejé que pasara el tiempo y curara las heridas que se que nadie va a poder curar y me he dado cuenta de que no ha servido de nada.
Puede que sufra todos los Octubres, de todos los años, durante toda mi vida, pero al menos se que, para mi, fue importante.
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