Le tendí la mano. Estaba helada y él lo sabia. Pero su sonrisa le delataba, su mirada pedía otra cosa. Tiró de mi y rodeó mi cintura con sus brazos mientras posaba sus suaves labios en los mios. Difruta de la sensación, me dije, y enrede las manos en su pelo, como siempre solia hacer. Aparté ligeramente mi cara y observe la sonrisa que se dibujaba en sus labios. Una media sonrisa acompañada de una mirada intrigante.
Y supe que ahi me habia perdido completamente.
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