Odio todo de él. Su prepotencia, su cara, su pelo, odio su risa, odio la forma en que me trata, su colonia y odio como me agarran por la cintura sus manos. Odio como me hablas y tambien tu aspecto, no soporto que me mires así. Aborrezco que leas mi pensamiento. Me repugna tanto lo que siento que hasta me salen las rimas. Odio, odio que me mientas, y que tengas razón. Odio que alegres mi corazón. Pero aún más que me hagas llorar, odio no tenerte cerca.
Pero sobre todo odio no poder odiarte, porque no te odio, ni siquiera un poco. Nada en absoluto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario