Sabía dulce, lo era. Sus besos eran diferentes, su mirada estaba cansada. Pero tampoco podía pensar en otra cosa. Sus movimientos eran lentos, su sonrisa forzada. Sus caricias suaves..Lo tenía todo. ¿Debería preocuparme? No se si debería sentirme mal por algo tan fuerte. Hace hasta daño. Querer tanto. Hasta tal punto. El universo se centró en ese momento en su mirada. No veía, ni quería ver nada más.
No fue lo mismo para ambos. Cada uno le otorga una importancia diferente.
Cada uno lo interpreta de una forma.
A mi sólo me enamoró otro poquito más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario