viernes, 6 de julio de 2012


Mi queridísimo y único amor:
Hablaba en serio. He llegado a la conclusión de que el único modo de avanzar es que uno de los dos adopte una decisión valiente. Yo soy más débil que tú. Cuando nos conocimos pensé que eras una persona frágil, alguien a quien debía proteger. Ahora caigo en la cuenta de que me equivocaba por completo. Tú eres la mitad fuerte, la que puede soportar vivir con la posibilidad de un amor como éste y acatar que jamás nos estará permitido amarnos.
Te ruego que no me juzgues por mi debilidad. La única manera de soportar esto es marcharme a donde jamás pueda verte ni me aceche la posibilidad de tropezar contigo. Necesito estar en algún lugar donde la mera necesidad me obligue a expulsarte de mi pensamiento minuto a minuto, hora a hora. Y eso jamás sucederá aquí. Voy a aceptar el empleo. Mi tren sale del andén 4 de la estación de Paddington a las 19.15 del viernes, y nada en el mundo me haría tan feliz como que hallaras el valor de venir conmigo.
Si no vienes, sabré que, sintamos lo que sintamos el uno por el otro, no merece la pena. No te culparé, amor mío. Sé que las pasadas semanas han representado una pesada carga para ti y yo noto su peso profundamente. Detesto pensar que puedo haber sido la causa de tu infelicidad.
Te estaré esperando en el andén a las 18.45. Has de saber que tienes mi corazón y mis esperanzas en tus manos.

Con todo mi amor.

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