Yo quería alguien que cosiera disfraces a mis días malos y los convirtiera en buenos. Que no se enfadara si no me entendía, si no me entiendo a mí misma, y lo mareo. Que me sacara la lengua cuando me pusiera tonta y me hiciera enmudecer. Que no diera por hecho que siempre iba a estar ahí, pero que tampoco lo dudara… Que no me hiciera sufrir porque sí, pero que no me vendiera amor eterno manoseado. Alguien que no pueda caminar conmigo por la calle sin cogerme de la mano. Que no me compre con regalos. Que no le guste verme llorar y me haga reír hasta cuando no tenga ganas. Que de vez en cuando decida perseguirme en los bares y conocerme otra vez. Que me mire y lo mire, y le tiemblen las piernas sin remedio. Alguien que esté loco por mí, y que no me lo diga sólo los días de resaca. Que si se vuelve loco, sea sólo en la cama, y me mate a besos por la mañana. Que no se acostumbre a mí y no deje de inventar nombres nuevos para despertarme. Que si mira a otra, luego me guiñe un ojo, y se ría de mis celos de hojalata…
Alguien que esté dispuesto a intentarlo. Pero, sobre todo, alguien que no tenga que perderme para darse cuenta de que me ha encontrado...
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