jueves, 10 de noviembre de 2011

Nunca dejes nada al azar del destino.

Nunca pienses que algo es eterno. Si te aferras a ese pensamiento, no podrás escapar. Tu respiración, tu risa, tu alegría, TODO, dependerá de ello. Y sufrirás. Porque todo se acaba. Todo tiene un fin. Nada dura para siempre aunque quieras. El amor, la amistad, las mascotas, las personas que quieres...En definitiva, la vida lleva a la muerte. Y la muerte se lleva todo aquello que más quieres, SIEMPRE. Aunque siempre hay algo que te lo quita antes. 


Nunca te aferres a algo imposible, porque si lo haces, puedes acabar destrozado por dentro. Si lo haces, cuando todo se acabe, te pillará desprevenido, y te preguntarás por qué, pero sabrás que es por confiar demasiado en el destino. No dejes al azar las cosas que te importan, aunque...tampoco puedes hacer nada por conservarlas.

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