sábado, 28 de diciembre de 2013

Decisiones

En la vida siempre elegimos entre varias opciones. Cuando pintamos una pared, cuando elegimos la madera de cierto mueble, cuando ponemos la cama en una posicion o en otra, al elegir que ropa ponernos cada día, como peinarnos como maquillarnos. Tomamos decisiones todos los días, la mayoría insignificantes. Nadie se ha dado cuenta de que cuando desayunamos elegimos entre café, cacao o leche sola. Nadie se da cuenta que cuando coge una cucharilla del cajón, esta decidiendo cual quiere entre todas. Cuando cogemos el ascensor en vez de las escaleras solo pensamos, hoy no me apetece, pero es otra decisión de tantas. Cuando nos recogemos el pelo estamos decidiendo no llevarlo suelto. Cuando usamos el boligrafo azul estamos decidiendo no usar el negro.
Y todos pensamos que estas decisiones son insignificantes. Y lo son, de hecho. Y al decir esto he elegido poner estas decisiones como insignificantes ante otras. Porque nunca me ha gustado tomar decisiones. Yo soy de las que deja las paredes blancas, coje el mueble que estaba expuesto y no le cambia el material, pega la cama a la pared y desayuna de todo un poco. Soy de las que siempre baja por las escaleras y sube por el ascensor. Soy de las que sale sin maquillar y siempre se peina de la misma forma. Soy la que remueve el cafe con un dedo para no elegir cucharilla. Todo esto sin pensar que lo que estoy haciendo, sigue siendo decidir.
Porque, repito, no me gusta tomar decisiones.

















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