A veces no nos damos cuenta de todo lo que estamos dando a cambio de nada. No nos arrepentimos porque pensamos que nos sirve de algo. Empezamos a entregar pequeñas piezas de nuestra alma poco a poco, no nos damos cuenta de que dentro de nosotros van quedado huequecitos. Cuando esos huequecitos son rellenados por otra persona no importa, pero cuando te das cuenta de que eres el único que se divide en piezas por la otra persona y es demasiado tarde empiezas a arrepentirte.
Aunque tampoco tiene sentido arrepentirse, si alguna vez te hizo sonreir. Se supone que era lo que en ese momento querías, y por eso tuviste el valor de entregarlo todo por una causa.
Me arrepiento. Lo acepto. Aunque ya no se puede desandar lo andado. Son tantos momentos que no se pueden dejar atras los que se agolpan en la memoria que hasta hacen daño cuando afloran todos a una. No es tan facil olvidar algo que llegó tan dentro, aunque para otras personas sea como cambiar de calcetines cada dia.
A veces se echa de menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario